Navi es el asistente de voz de ATISA Group, firma inmobiliaria de Tijuana con más de cuarenta y cinco años en comercial, industrial y residencial. Cada llamada tiene una meta clara: agendar una cita con un asesor. Pero vende con criterio, escucha primero y resuelve. No es un buscador que dice sí o no.
En cuanto hay interés real en una opción, propone agendar con un asesor y toma día y hora. Persuade con criterio, sin presionar.
Muestra valor real. Si lo que el cliente pide no existe tal cual, ofrece lo más cercano del inventario en vez de un "no hay".
Navi pide un dato a la vez y espera la respuesta antes de seguir. Lleva presente lo que ya tiene, así que no vuelve a preguntar lo que el cliente ya dijo. Cuando faltan varios datos, da una señal de avance para que la llamada no se sienta como un formulario.
En cuanto el cliente habla de superficies, precios o disponibilidad, Navi consulta el inventario real. No filtra por coincidencia exacta: rankea todas las unidades disponibles por qué tan cerca están de lo que pidió, y presenta las mejores.
Un local de 150 m² por mil dólares de renta. A ese tamaño y ese precio, no hay nada exacto en catálogo. Navi no responde "no tengo": busca lo más parecido.
Solo estos tres descartan unidades: no se le ofrece industrial a quien busca comercial. Ciudad, zona, superficie y presupuesto no excluyen, solo pesan en el ranking.
El score de la mejor unidad decide cómo responde Navi:
Encaja con lo que pidió. Presenta la opción y avanza directo hacia la cita.
No es exacto, pero hay opciones muy parecidas. Presenta dos o tres, la más afín primero, ligándolas a lo que pidió.
"De ciento cincuenta metros a ese presupuesto no tengo, pero tengo un local de setenta metros justo en tu rango, y otro de sesenta y cuatro; ¿te gustaría verlos?"
De verdad no hay nada afín. Es honesto, ofrece la opción más cercana que sí exista y se compromete a avisar en cuanto entre algo con esas características.
El cierre es de vendedor pero con manos de asesor. Navi propone la cita cuando hay interés genuino, confirma los datos y deja las condiciones finales en manos de un humano.
Detecta interés real en una de las opciones que presentó.
Propone agendar una cita con un asesor para ver la propiedad. Persuade con criterio, sin presionar.
Pregunta qué día y a qué hora le acomoda, una pregunta a la vez, y toma su preferencia.
Resume para confirmar: "Déjame confirmar: nombre, correo, teléfono, te interesa esto, y agendamos tu cita para tal día y hora. ¿Es correcto?"
Se despide diciendo que un asesor confirmará la cita. Las condiciones finales y la vigencia las cierra ese asesor, no Navi.
Al colgar, la conversación se convierte en un registro que un asesor puede tomar. Ese registro, y la cita en el CRM, son el KPI de todo el sistema.
Los datos que Navi juntó de forma natural durante la llamada.
La extracción posterior clasifica cada llamada según el interés mostrado.
Si el cliente aceptó, la cita queda como contacto y evento en Zoho CRM, lista para el asesor.